Terry y el Chelsea se agarran a un polémico salvavidas | Premier League

La situación del Chelsea invita a aferrarse a lo que sea. Y eso fue lo que precisamente hizo el equipo de Hiddink en Stamford Bridge ante el Everton. Tuvo que remontar un 0-2 y aún así iba camino del abismo hasta que apareció Terry para, en fuera de juego y en el minuto 98 -el árbitro había dado siete de añadido- , empatar el encuentro.

Los de ‘Bob’ Martínez estarán enfadados, y con razón. El Everton fue mejor y sólo el orgullo ‘blue’ y la evidente ayuda arbitral evitó que salieran del Bridge con tres puntos en el bolsillo. Tuvo más juego y más físico que su rival, pero sirvió de poco ante un tiempo extra que se eternizó para desgracia de los ‘toffees’. Allí encontró su premio un Chelsea que, pese a todo, sigue al borde del descenso.

“La realidad del descenso está ahí”, decía Hiddink durante la semana. Avisaba el holandés, y no le faltaba razón. El Everton llegó dispuesto a mandar, a hurgar en la herida ‘blue’ y vaya si lo hizo. Con Barkley como jefe de operaciones, desarboló al Chelsea con las incorporaciones de Baines o las fugaces apariciones de Mirallas. En el Chelsea, apagado Willian, Fábregas y Costa tuvieron que ofrecer su mejor versión para rescatar a los suyos.

Tras un primer tiempo con poco fútbol y demasiadas imprecisiones, Terry ejemplificó a la perfección el estado de nerviosismo permanente en el que vive este Chelsea. Se metió un centro de Baines en su portería y facilitó el descaro ‘toffee’. En los seis minutos siguientes, Barkley estrelló un balón al palo y Mirallas asestó el aparente golpe de gracia al equipo ‘blue’.

Nada más lejos de la realidad. El 0-2 obligó al Chelsea a volcarse en busca de un gol que le metiera en el partido. Por amor propio y por compromiso con su afición, el equipo de Hiddink se fue con todo al ataque. En un plan improvisado cargado de empuje y escaso de fútbol, encontró su recompensa. Diego Costa agradeció un error de entendimiento entre Jagielka y Howard para recortar distancias. Y, dos minutos más tarde, asistió a Fábregas para empatar el partido en un abrir y cerrar de ojos.

Acabó el Everton el partido mucho más entero ante un Chelsea sin Diego Costa, lesionado, y con las fuerzas justas. Deulofeu entró en escena y aún tuvo tiempo de poner patas arriba el Bridge. Sacó un envío milimétrico que permitió a Funes Mori hacer el 2-3 en el minuto 91. El Chelsea parecía condenado a la derrota, pero el colegiado le otorgó una vida extra. Una vida de ocho minutos cuando el cartel del cuarto árbitro señalaba siete. Una vida en la que se pueden obviar los fueras de juego. En esa acción ilegal vivió Terry para finalizar un pase de cabeza de Oscar con el tacón. El Chelsea lo celebró por todo lo alto. En su situación, todos los puntos cuentan, incluso los que no mereces sumar.

Origen: Marca.com

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