Cuando Boca mordió el oro en el Wildparkstadion – Noticias

En la década de 1970, los deportistas argentinos se mostraban intratables dentro de sus fronteras. En 1973, el tenista Guillermo Vilas venció al poderoso Bjorn Borg para adjudicarse el primero de sus 6 títulos seguidos en el torneo ATP de Buenos Aires. Por su parte, Carlos Monzón prosiguió su impresionante escalada hacia la inmortalidad en el boxeo ganando sus 12 combates entablados en Argentina durante esa década, incluyendo unos cuantos despiadados K.O. que le sirvieron para retener sus títulos mundiales del peso mediano de la AMB y el CMB. Asimismo, Ubaldo Fillol, Daniel Passarella, Mario Kempes y compañía doblegaron a una selección holandesa repleta de genios para conquistar la Copa Mundial de la FIFA 1978™ en el Estadio Monumental.

En marzo de 1978, no obstante, el Borussia Moenchengladbach deparó una inusual excepción a la regla en la ida de la Copa Intercontinental. Los goles del prolífico líbero Wilfried Hannes y del centrocampista lanzamisiles Rainer Bonhof le procuraron un valioso 2-2 ante Boca Juniors en La Bombonera.

De esa forma, los alemanes occidentales ponían una mano en el codiciado trofeo. Y supuestamente, la segunda debían haberla puesto hace exactamente 35 años en el Wildparkstadion de Karlsruhe; sobre todo teniendo en cuenta que el titular del Balón de Oro, Allan Simonsen, que se había perdido la ida por lesión, regresaba al once inicial de Udo Lattek para alinearse junto a figuras de la talla de Berti Vogts, Winfried Schafer y Bonhof.

Pero instantes después de darse el saque inicial, uno de los hombres duros del conjunto xeneize, Vicente Pernía, derribó al pequeño danés al suelo. Era un aviso de la batalla campal que aguardaba al Gladbach, y que se le puso en contra a los dos minutos de juego, después de que Darío Felman aprovechase un error defensivo para poner por delante a los argentinos.

A continuación, Hugo Gatti, que no había jugado en la ida, realizó dos buenas atajadas para impedir el empate. Entretanto, Rubén Suñé, Francisco Sá y Miguel Ángel Bordón emulaban el ejemplo de Pernía realizando sendas entradas contundentes. Boca buscaba tentar al Gladbach a jugarles con su mismo juego… y la estrategia funcionó. Con Christian Kulik y Carsten Nielsen visiblemente agitados, Ernesto Mastrángelo y Carlos Salinas vieron puerta con dos rápidos contragolpes muy seguidos para poner a Boca con 0-3 al descanso.

La noche genial de ‘El Loco’

Las remontadas de los alemanes occidentales eran algo de lo más típico, pero uno de los arqueros más atípicos de la historia del fútbol estaba decidido a que los teutones no añadiesen un “milagro de Karlsruhe” a su envidiable colección. Gatti, apodado El Loco, era famoso por salir de su área para ejercer como un defensa más, por sus hilarantes ocurrencias, y por lucir cintas en la frente y camisetas poco convencionales (en esta ocasión, mientras sus compañeros de equipo ostentaban el nombre del patrocinador en la parte delantera de sus remeras, el extrovertido portero de 33 años tenía la palabra ‘GATTI’ estampada en la suya).

En el segundo periodo, el Loco Gatti realizó una parada tras otra para dejar al equipo local con la sensación desconocida de haber disparado balas de fogueo, guiando a Boca a sellar su primer título mundial.

“El Loco estuvo magnífico”, declaró posteriormente Juan Carlos Lorenzo, que ya había entrenado a Gatti en tres clubes distintos. “Nada le perturba. Superar la decepción de no ir al Mundial [de forma un tanto sorprendente, Gatti fue descartado por César Luis Menotti] y realizar una actuación así… Es el hombre de las grandes ocasiones”.

El triunfo supuso una dulce venganza para Lorenzo. Cuatro años antes, el Atlético de Madrid, entrenado por el argentino, había encajado un humillante 4-0 ante el Bayern de Múnich que entrenaba Lattek en la final de la Copa de Europa, disputada en Bruselas.

“Los europeos habían ganado las dos ediciones anteriores, y cuando solamente empatamos en casa, pocos nos concedían opciones de levantar el trofeo”, explicó Lorenzo. “Ganarlo fue un logro importante, pero ganarlo de una forma tan convincente fue un desempeño de campeones”.

A partir de entonces, la nación sudamericana podía presumir con orgullo de tener el título de campeón mundial tanto en el fútbol de selecciones como de clubes. Y esta vez, Lorenzo, Gatti y compañía habían demostrado que los argentinos también podían conseguirlo fuera de su país…

vía Cuando Boca mordió el oro en el Wildparkstadion – FIFA.com.

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